Yerba mala…

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 Por Santiago Ardila Sierra

El 14 de febrero, dentro de la programación del FICCI, se llevó a cabo el conversatorio “¿Para qué los críticos?”, en donde los invitados conversaron sobre las formas en que la crítica cinematográfica vive y vivirá, a pesar de los grupos que afirman la paulatina desaparición del oficio.

En la charla se confrontaron seis personajes bajo la moderación del reconocido crítico cubano Joel del Río. Integrantes de diversos medios entablaron una charla, tales como Diego Batlle y Diego Lerer de “otroscines.com”; Meredyth Brody desde la página “Indiewire”; Michael Pattinson, escritor en “The Guardian”, e Ivonete Pinto, con la perspectiva más académica de la revista “Teorema”.

El tema de la transformación de los públicos y la forma en que se comunican fue el punto de partida, el cual se dio con una afirmación que del Río presentó como la crisis real de la crítica tradicional. “Habría que reflexionar sobre los públicos, sobre la enseñanza audiovisual y el papel que el crítico puede y tiene que ejercer en este presente”, dijo al referirse sobre el crecimiento exponencial del concepto audiovisual, en donde el cine solo es uno de los tantos componentes de aquel.

De ese modo, se pensó sobre lo que es la crítica en pleno siglo XXI. “En Indiewire realmente no escribo críticas”, señaló Brody, refiriéndose a su labor de no juzgar las películas de forma maniquea, en donde se enaltecía o despreciaba por completo. Ella prefirió hablar de que la plataforma en donde residen sus escritos le permitían tener un espacio de reflexión rápido, pero preciso y congruente.

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Por su parte, Lerer celebró la democratización de la crítica, aunque carezca de un filtro que le permita al lector evitar información superflua; y es por ello que considera que la especialización de la crítica misma hacia el ensayo y otros formatos más allá del escrito, son muy importantes, en especial cuando se trata de jóvenes entusiastas y apasionados por el cine. “Sí creo que el largo texto crítico, el ensayo, está vivo”, destacó.

Ante un panorama que evidencia que el ejercicio puro de la crítica es cada vez más complicado, Batlle abordó las múltiples opciones de trabajo que puede obtener un crítico. “Hay muchos críticos que ejercen su profesión, que son programadores de festivales, que son docentes… y me parece que se venía el Apocalipsis, pero no llegó, por suerte”, dijo pausadamente. Sencillamente, para él no existe la crítica rígida que se observaba hace 15 años, en donde el editor constreñía drásticamente al crítico; hecho que precisamente ha permitido la comunicación entre el crítico y los usuarios de redes sociales. En otras palabras, Batlle dejó claro que la crítica no desaparece, sino que se transforma y se adapta, felizmente, a los nuevos medios, aunque eso precarice el ejercicio mismo del oficio.

Pattinson, no obstante, comentó lo bien que se hallaba el oficio en el Reino Unido.  Resaltó la idea de que la crítica se ha transformado y democratizado, lo cual ha conllevado un reposicionamiento de los mismos críticos dentro del mundo de la cultura. “Creo que es una fantasía creer que los críticos de cine se estén convirtiendo en una creciente comunidad más generalizada; no conozco a ningún crítico que escriba a alguien más que hacia otros críticos”, expresó casi con solemnidad. En ese sentido, para Pattinson al público poco le interesa saber lo que ocurre en el mundo de los críticos. Es por ello que también habló sobre la importancia de los nuevos espacios virtuales, en donde la gente comentaba lo que deseara y, así, le quitaba al viejo cine la arrogancia de ser uno que habla para sí mismo.

Aunque pareciera que se habían discutido todos los puntos, Pinto habló de lo cómodo que es escribir crítica en revistas especializadas y académicas, dado que las limitaciones económicas no son un problema para ella y, de ese modo, quienes ejercen la crítica pueden hablar de las películas que deseen sin depender del mercado de distribución clásico del cine y la televisión. Al referirse a la revista en la que trabaja expresó entusiasmada: “Solo publicamos dos revistas al año. Publicamos textos largos, no hay ninguna preocupación de hablar sobre lanzamientos porque no tenemos este tipo de compromisos con los grandes grupos de la industria”.

El debate concluyó que la crítica se ha volcado a discusiones de públicos cada vez más focalizados y, a la vez, dispersos en todo el mundo; una constante que señala la vigencia y relevancia de la crítica cinematográfica en estos días, sin importar el formato que utilice. Parecería que hubiesen hablado de la frase que asegura, “yerba mala nunca muere”. En esos términos, la crítica llega a ser molesta para algunos, quienes objetan su subjetividad y la facilidad que tienen los críticos de hablar desde fuera del proceso creativo. Sin embargo, pelear sobre tales aspectos sería omitir cínicamente que esos cuestionamientos también se lo hacen al cine en sí, sobre todo con respecto a los demás tipos de arte. Lo importante de esta discusión sería, al fin de cuentas, que la crítica es como esas pequeñas matitas que crecen al lado de otras plantas: no se puede vivir ni con ellas, ni sin ellas.

En IX Taller de Crítica y Periodismo Cinematográfico de Encuentros Cartagena.

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