Kim Ki-Duk, un maestro en el FICCI

19162-director-kim-ki-duk-arirangPor Nicolás Orlando Quiñones Díaz

En el evento más importante del Salón FICCI, en el marco del 55 Festival Internacional de Cine de Cartagena de Indias (FICCI), el aclamado director surcoreano Kim Ki-duk compartió durante poco más de una hora con los asistentes que colmaron el Salón Rey, una entretenida charla en la cual abordó diferentes aspectos de su cine y de su vida, al tiempo que dio muestras de su gran carisma.

Inclinado a la creación artística desde niño, Kim destacó la precariedad de su formación para la realización de cine, el periodo de 5 años en el que prestó servicio militar, y los años en los que trabajó en una fábrica, como eventos de su vida que le generaron un sentimiento de tristeza que ha marcado profundamente las historias y los personajes de sus filmes. Como el propio cineasta reconoció: “Los contextos de mis películas son los de mi vida”.

Un posterior viaje a Francia representó una suerte de liberación, la posibilidad de tener conocimiento de referentes pictóricos (Bacon y Picasso, entre otros) y la adquisición de seguridad en sí mismo para afrontar la realización de sus filmes. Sobre este último punto, fue claro al decir a los asistentes: “Crean en sí mismos, crean en su pensamiento”, exhortándolos a tener esa confianza necesaria para lanzarse a la creación artística a partir de las ideas y motivaciones personales de cada quien.

A propósito de los elementos de sus películas, Kim resaltó el peso preponderante que tienen los lugares dentro de la génesis creativa. Además, también destacó la relevancia del tiempo: “El lugar es muy importante pero el tiempo también. El paso del tiempo tiene mucha importancia en mis películas”. Por último, en esta cadena de elementos importantes en la construcción de sus obras está el personaje, para el cual el cineasta surcoreano no busca un actor sino hasta después de haber escrito el guión, por lo cual su escritura no se realiza nunca teniendo a un actor como punto de partida.

Por otra parte, en referencia a los diálogos en sus películas, reconoció sus dificultades con las películas especialmente anglófonas en las que no podía comprender los abundantes diálogos. A partir de ello, buscó realizar sus filmes con pocos diálogos, con miras a una lograr una comprensión universal de sus obras en las que la actuación tuviese un gran peso. Dicha tendencia se mantiene vigente en sus últimas películas, al respecto mencionó: “En mis películas recientes busco pocos diálogos y acentuar y expresar con las actuaciones”.

Preguntado acerca del erotismo de sus filmes, el cineasta mencionó que como elementos más importantes de sus obras se encontraban la violencia y el sexo, y que ambos se encontraban en una cierta tensión en sus obras. Sin embargo, la violencia busca ser una expresión del alma, mientras que el sexo no expresa deseo, sino que expresa tristeza en sus personajes.

Entre los puntos destacados de su charla, Kim reconoció las dificultades que ha enfrentado recientemente con sus producciones. Por una parte admitió que “en los últimos 5 años, ha sido muy difícil conseguir dinero para mis películas”. Ello debido a la falta de apoyo empresarial para la financiación. “Llevo 5 años tratando de la hacer las películas por mí mismo, como en Pietà”, dijo, donde asumió labores en varios cargos técnicos y artísticos. Sobre dicha situación, admitió que “lo más importante es expresar la historia”, por ello no se ha detenido en la producción de sus películas y las ha sacado adelante de la manera en que le ha sido posible, pues de lo que se trata, antes de rodar con grandes presupuestos y un crew numeroso, es de poder contar una historia.

Por otro lado, otra de las dificultades que ha tenido que enfrentar ha sido la recepción de sus películas dentro de Corea del Sur. De hecho, Moebius (2013), una de sus más reciente películas, enfrentó la censura en su exhibición. “Tuve problemas mostrándola en Corea, por eso le recortaron 2 minutos”, contó el cineasta. A pesar de ello, Kim no se cohíbe en abordar los temas que le interesan, y que, como en el caso del sexo, son tabúes en la sociedad surcoreana.

También tuvo tiempo para hablar sobre el cine latinoamericano, del que admitió no conocer mucho. Sin embargo, reconoció su gusto por el trabajo de directores mexicanos como Alejandro González Iñárritu y Arturo Ripstein.

Al final del evento, Kim regaló a los asistentes la interpretación de Arirang, una canción tradicional surcoreana que da título a un reciente trabajo documental de corte bastante personal.

De esta manera finalizó el encuentro con este maestro del cine mundial, que en su primera visita a Latinoamérica compartió aquella particular visión del cine como espejo de la vida misma. Una visión en la que lugar, tiempo y personajes tienen un rol jerarquizado de importancia, y en la que los temas de la violencia y el sexo coexisten como expresión de la humanidad, como manifestación del alma y del ánimo de los personajes. Como reconoció el propio director: “La mayoría de mis películas tratan sobre la autoestima de las personas”.

Kim Ki-duk singing “Arirang”

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